El mundo de Warcraft es un mundo medieval inspirado en las leyendas de muy diversas culturas y en otras ambientaciones de fantasía. Sería muy sencillo empezar por donde empieza la trama del primer juego, pero para entenderlo todo habría que retroceder un poco antes en el tiempo de este mundo ficticio.
En tiempos inmemoriales, surgió el universo, y con él aparecieron una raza de seres de piel metálica, llamados Titanes. Los titanes surcaban el universo dándole forma y haciéndolo progresar, no se sabe por qué motivos. Bajo la atenta mirada del padre de los titanes, Aman'Thul, que residía en El Panteón, los titanes ordenaron millares de mundos y dieron poder a miles de razas para que continuaran su trabajo.
Desde el Panteón se vigilaban los mundos para evitar que los primeros demonios que más tarde conformarían "La Legión Ardiente" deshicieran el trabajo de los titanes. Los demonios eran provenientes del "Torbellino del vacio", una descontrolada formación de magia caótica que interconectaba miles de mundos del universo; y su único objetivo era destruir la vida y alimentarse de las energías del universo. Por el mismo motivo, los titanes lucharon contra los demonios con tal de preservar su creación.
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